La Inteligencia Artificial, está en continuo proceso de evolución, genera beneficios y facilidades que nos permiten tener a nuestro alcance información y servicios con un solo clic o un «oye Siri». Actualmente la usamos en muchos aspectos de nuestro día a día, tiene tal grado de implantación que no somos conscientes de su exponencial aplicación, ¿Quién no se ha levantado una mañana diciendo: «Alexa, ¿que temperatura hace hoy en mi ciudad?»?. Todos hacemos uso de ella continuamente, nos proporciona comodidades y nos facilita la vida cotidiana. Teniendo en cuenta que nuestra vida, en general, es cada vez más complicada debido al avance continuo y a la rapidez con la que nos están obligando a vivir, la Inteligencia Artificial puede convertirse en nuestro gran aliado.

Superando los momentos más cotidianos, el impacto de la Inteligencia Artificial en el ámbito laboral y educativo puede ser distinto ¿debemos seguir entendiéndola como aliado o quizás juega en nuestra contra?. Para contestar este interrogante podríamos acudir a Chat GPT para que nos diera una respuesta. Chat GPT es una herramienta creada por la Inteligencia Artificial que tiene funciones como sostener conversaciones con personas, entender preguntas con precisión y dar respuestas de manera específica y adaptadas al contexto, además cuenta con parámetros de aprendizaje automatizados. A priori todos son ventajas, pero no es un sistema perfecto, el nivel de precisión en sus respuestas no es absoluto y su base de datos no genera información anterior al año 2021. Estos inconvenientes técnicos se irán superando con el desarrollo tecnológico, pero hay aspectos que no atienden a técnica ni mejora tecnológica alguna, son aquellos que versan sobre la repercusión que puede tener herramientas como éstas en la formación y desarrollo profesional de las personas. La implementación y uso de la Inteligencia Artificial en el sector laboral es una realidad, el desafío que supone, es hacerlo con los valores y la ética que permitan sobreponer el factor humano al tecnológico.

Para muchos el gran inconveniente de este tipo de herramientas es que sustituyan profesiones. Debemos ser conscientes que esto viene sucediendo desde tiempo atrás, con la evolución hay profesiones que desaparecen, al igual que se crean otras nuevas, y esto se produce por avances tecnológicos, pero también por el entorno cultural, social y económico de cada momento. La cuestión principal es la adaptación del humano a cada era, con las consecuencias que esto suponga y las necesidades de renovación que conlleve, pues al final la tecnología eliminará ciertos empleos pero no el trabajo. El trabajo que es capaz de realizar la Inteligencia Artificial es trabajo automatizado, por ello, será necesaria la aportación personal que dé cobertura continuamente y afine lo generado por ella, atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso, aportando, elementos diferenciadores que como humanos tenemos por naturaleza, la habilidad de comunicación, empatía, inteligencia emocional y ética, cualidades que nos diferencian y en las que siempre seremos superiores a las «máquinas». Incluso, el propio Chat GPT, aconseja que se consulte con un profesional para un asesoramiento más especializado.

Por ello, ¿ puede la Inteligencia Artificial tomar el rol de juez? ¿ Se podría resolver un asunto judicial mediante Inteligencia Artificial? En estos casos, se estaría usando una justicia algorítmica cuyo objetivo principal es mejorar la eficiencia y objetividad en el sistema legal. Ahora bien, respecto al interrogante de si los jueces podrían ser sustituidos por una «máquina», es precisamente, D. Manuel Marchena, Presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo quien ha alertado de la robotización de la justicia. El Sr. Marchena en una conferencia impartida en la Universidad Complutense de San Lorenzo del Escorial (Madrid) señaló que ya, en otros países, había casos de resoluciones judiciales en las cuales había intervenido la Inteligencia Artificial, lo cual, genera incertidumbre sobre si verdaderamente los jueces en el futuro podrían ser reemplazos por la tecnología. A juicio del propio Sr. Marchena «el dictado de sentencias siempre debe estar supervisado por un juez y la posibilidad del ciudadano de ser enjuiciado públicamente es una garantía del constitucionalismo vigente» además, comentó que «la sociedad no está preparada para que a alguien se le condene por ejemplo, a ocho años de cárcel por un algoritmo«. Se trata de un tema controvertido pues ¿cómo reaccionaríamos si una máquina condena a nuestro hijo, hermano o padre a prisión permanente revisable?. Si se diera el caso, tendríamos certeza plena de la objetividad con la que se ha juzgado, el conflicto sería determinar si esa objetividad es lo suficientemente justa para el caso en concreto. Indudablemente, en los procedimientos judiciales se realizan interpretaciones de las normas jurídica, es decir, se genera Jurisprudencia que esclarece el sentido y alcance de los cuerpos legales. Por ello, resulta difícil pensar que los asuntos judiciales puedan ser resueltos por sistemas basados en algoritmos y plenamente objetivos, pero sin contar con ese matiz interpretativo que ostentan las personas, en este caso, los jueces, y que ante una condena nos hace entender que no todo es «blanco o negro», que existen los «grises» dependiendo de las circunstancias que rodean al asunto y que nos permite como humanos asumir decisiones, aunque éstas, nos generen perjuicios.

En definitiva la Inteligencia Artificial es un arma de doble filo, debemos ser consecuentes con el uso que hacemos de la misma y contribuir de forma individual a que suponga una aportación, y no, un perjuicio, a lo que a desarrollo profesional se refiere. La Inteligencia Artificial debe ser considerada como la adquisición de una filosofía de entender su uso como un apoyo a la profesión, y no como un sustituto de ésta.

Y ¿tú?, ¿Qué opinas de la Inteligencia Artificial?